jueves, 8 de marzo de 2012

Te quiero.-

Te quiero.. te quiero como se quiere de noche, en la oscuridad, a ciegas, con la confianza por delante, con el latir de los corazones de fondo, con tus besos como acto de presencia... te quiero, como se quiere en el frío, juntos, siempre juntos, porque si te vas no siento nada, se congela mi corazón, mi vida, en el vacío de la lejanía. Te quiero como lo hacía cuando niña, con la inocencia de besar tu mejilla porque no me harás daño, con la ternura de tomar tu mano porque sólo quiero caminar a tu lado, por el tiempo, por la vida... Te quiero, como se quiere en el infinito, con todas las posibilidades del universo a favor de quererte, con las estrellas a favor de hacerlo cada vez más. Te quiero, como se quiere de día, como se quiere con el sol, acalorado, apasionado, intensamente, inmensamente. Te quiero, porque decidí quererte, porque me encanta hacerlo, porque me encantas tú y lo que tenemos. Y es que así, simplemente, TE QUIERO.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La llamada.


Comenzó a sonar con su ruidosa melodía, ahí sobre mi velador... su vibración me hizo despertar, la música terminó el trabajo, aunque igualmente seguía medio dormido.
Aló?; olvidé mirar el celular antes de contestar, pero era imposible no reconocer tu voz.
Me saludaste y nada parecía alarmante, sin considerar que ya era bastante extraño que llamaras...

-Hola, cómo estás?
-Bien y tú?, pasó algo?

Comenzaste a decir que tu celular se estaba quedando sin batería- Qué podía hacer yo frente a eso?- luego empezaste a hablar sobre unos escritos, un hombre; tu voz cambió...
Te agitaste, comenzaste a hablar de manera errante, no entendía nada... sólo recuerdo cuando dijiste:

-Ven, por favor.
Y es ahí cuando salté de mi cama, como pude, sin soltar el celular y con la preocupación y la desesperación apoderándose por completo de mi, me vestí con lo primero que encontré, mientras aun te mantenías en el teléfono, aun agitado, errante. Respiré profundo para tratar de calmarme- Lento que estoy apurado- Dónde estás?...( se corta el teléfono ). No puede ser !
Abro los ojos, me piden despertar, es la hora... no entiendo nada, mi corazón se hunde en la angustia, miro a todas partes, no estás ahí, no sé donde estás.. espero estés bien, nada más. Segundos después logro volver a la realidad, acabo de despertar, aun estoy en mi cama... logro respirar profundo, cierro mis ojos, me tranquilizo aferrando la idea de que todo ha sido un mal sueño y me dispongo a empezar un nuevo día. 
Abro los ojos, qué hora es?, miro el velador y... no está !, siempre lo dejo ahí, cada noche antes de dormir... mi corazón se acelera, mi respiración se agita, hundo mi mano bajo la almohada... ahí está, como cada vez que contesto una llamada.

domingo, 23 de octubre de 2011

Corre !.-



La noche cae, ya es hora de dormir...
Camino a tu pieza comienzas a sentir la alfombra extraña, algo no anda bien.. bajas la mirada y notas la tierra que pisas- esto no es normal- alzas la vista y notas el bosque alrededor de ti, la luna sobre tu cabeza.

-En qué momento me alejé tanto de mi casa, cómo pasó si sólo avancé por el pasillo...

Está frío, la polera sin mangas y la ropa interior que vistes no te cubre como desearías y no queda más que avanzar, porque a tu espalda sólo se observan sombríos árboles entrecruzados, cerrándote el paso, nada amigables por cierto, además, por algo vienes de ahí, por algo te alejaste. Comienzas a caminar, notas tus pies descalzos y como cada uno de los restos muertos de cada sombra presente hieren tus pies... de verdad duele. Continuas, sabes que al final todo habrá pasado. Llevas varios minutos caminando perdido, avanzando con esa sensación de ser observado por quien podría en cualquier momento saltar sobre ti y terminar con tu vida con la facilidad y rapidez con la que en estos momentos se agita tu respiración, pero mantienes la calma, sabes que nada lograrás si hechas a correr y dejas que el pánico que te acecha tome control de tu travesía.
Estás cansado, tu cuerpo pide que te detengas un segundo y le des un respiro, y tú acoges su petición sin queja alguna, como sea es él el quien ha cargado con todas las astillas que han decidido herir tus pies, los cortes hechos por descuidos frente a los  pequeños brazos de aquellos seres imponentes y robustos que se plantan sobre ti para intimidarte, y el cansancio.. 

-Cuánto será ya? una hora?, dos?... quien sabe, la verdad olvidé el reloj en casa, sólo espero llegar a tiempo para descansar un par de horas antes de tener que iniciar la jornada.

Un par de minutos en calma, respiras profundo, te estiras y te dispones a continuar... y es ahí cuando  la notas...
Una laguna en medio del sombrío bosque, la observas desde lejos... sabes que no es normal, sientes su presencia, te asusta, consume tu seguridad lentamente, consume tu aire. El agua es densa, vez como se mueve lentamente a pesar del tormentoso viento que ha decidido azotarte durante todo el camino, lo que menos deseas es acercarte, por eso no comprendes porque es lo primero que hiciste. 
Llegas a la orilla, el temor te acelera el corazón a todo lo que da mientras te acercas para notar tu reflejo sobre el agua, lentamente... 

Corre !, no debiste acercarte !, aquello que sin aviso salió del agua directamente sobre ti es muy rápido, no tiene forma, no podría explicar qué es, ni qué es lo que me provoca.. es sólo un gran vacío. Corre más rápido, ya casi te atrapa !
Avanzas lo más rápido que puedes, corres a todo lo que das, no quieres que este sea el fin porque aun quedan muchas cosas por terminar, pero no entiendes qué es lo que pasa... comienzas a ir cada vez más lento, tu respiración ya no responde, tus pies no quieren levantarse de la tierra, es cada vez más difícil correr; es extraño, tienes la sensación de que tus pies se van pegando cada vez más al suelo, tu respiración es cada vez más inexistente, así como tu visión... casi no escuchas... sólo sientes como aquello que te persigue se viene sobre ti, y sólo cierras los ojos y dejas de hacer esfuerzo alguno por escapar... se viene sobre ti !

Estás agitada, te cuesta respirar con calma.. no puedes dejar de mirar a tu alrededor, y es que hace menos de un minuto estabas siendo consumida por aquel vacío oscuro y denso que ha salido atrás de ti en el bosque... espera un momento, es tu pieza !

Perdidos en tu mundo de sueños haz dejado aquel bosque tan lleno de angustia y final, nuevamente... no sabes cuándo volverá a pasar, sólo podrías asegurar que volverá, no es esta la primera vez, no será la última... por lo menos hasta que comprendas por qué arrancas.

Te das media vuelta, respiras profundo, cierras los ojos, y comienzas a caminar entre sombríos árboles...

martes, 11 de octubre de 2011

Es cosa de sol y detalles.-

Cada mañana despiertas, tomas lo primero que encuentras y partes rumbo a cualquier lugar que tu corazón decida mientras el camino se abre frente a ti. No te detienes a pensar- no hay tiempo que perder, la vida se me va- y es que no importa donde termines, tienes tiempo de devolverte y la seguridad de que siempre podrás volver a salir de tu casa sin rumbo y regresar a ella cada vez que lo necesites, aunque el lugar al que hayas llegado te atormentara por unos minutos, te hiriera, te hiciera feliz, o fuera cual fuese el resultado de aquella caminata diaria que emprendes. Nunca te abrigas, siempre confías que el clima estará contigo, siempre sales con un sol radiante sobre ti, y es que siempre tu sonrisa lo hace brillar aun más... y en el caso de que la vida te mande la soledad como compañero en tu travesía y vuelva el día gris, y tape por completo el sol sobre ti, encontrarás abrigo en el camino, encontrarás una sonrisa y podrás sacar la tuya que habrá preferido esconderse al notar que el sol no ha querido abrazarte aquel día, de eso estás seguro- estoy seguro de que pase lo que pase saldrá el sol, quizá me deje en la mañana, pero saldrá en la noche si es preciso. No cargas más que tu corazón, ese guerrero imparable en tu vida sin frenos, herido una y mil veces a pesar de no contar muchos días recorridos, muchos caminos vividos, que siempre encuentra como zurcir cada uno de los abismos que generan las conversaciones que terminan en batallas, lo amores que terminan en odio, las caídas, tus caídas, que calan en lo más profundo de ti y lo apuñalan, pero él se encarga de seguir, y de demostrarte que siempre debes seguir, porque siempre podrá volverse a zurcir, pero tu no siempre podrás vivir- cómo te agradezco, mi fiel compañero, el no rendirte a pesar de notar que mis fuerzas se apagan, y por el contrario, encenderlas con la pasión que hay en ti cada vez que así lo he necesitado. No te haz puesto calzado- amo andar a pies descalzos, así la vida es más libre-, tus pies descalzos son más cómodos que cualquier otra cosa, te ayudan a formar parte del asfalto, a ser parte de la gran ciudad en la que buscas encajar mientras no haz querido soltar la felicidad que con esposas amarraste a ti, porque te prometiste ante todo ser feliz, porque prometiste no olvidar tu nombre entre las máquinas grises y rutinarias que haz visto pasar a tu lado en las innumerables caminatas que cuentas; muchas piedras han aparecido en tu camino, algunas haz tenido la suerte de verlas a lo lejos y las haz esquivado, muchas otras las haz pisado con la fuerza y seguridad de tu caminata, pero aun así no te detuviste, sólo expresaste un gesto de dolor, respiraste hondo y cojeando diste un nuevo paso, mas esto duró sólo un par de metros y el dolor desaparecía, y tu caminar se normalizaba, y la piedra formaba sólo parte del pasado, tu seguías avanzando.

 
Pisas fuerte, eres joven, no hay tiempo que perder, no hay minuto para detenerse, harías que te alcanzara el tiempo que se ha empeñado en seguirte y que haz dejado atrás hace mucho, desde que despertaste y notaste que era tiempo de correr, y de a poco intentar volar. Es así como no tomas pausas, no te detienes a mirar en cada esquina, no piensas que al girar en la siguiente a la derecha puede que caigas al abismo más profundo que nunca antes viste, y por lo mismo no notaste aquel campo de batalla en plena avenida en la decisión anterior, de la que por cierto aun intentas recuperarte, pero aun así no te detienes, y para qué si así eres feliz, así haz hecho que cada mañana quieras volver a salir, quieras volver a vivir.


Un día despiertas, te levantas, te vistes... pero antes de salir agarras un chaleco- puede que afuera esté frío, noté por primera vez las nubes que tapaban mi sol esta mañana-, lo pones sobre tus hombros y emprendes rumbo como cualquier día. A tu regreso notas que te has abrigado y no sentiste frío a pesar del helado viento que azotó tu jornada, y te extraña, pero sólo dejas que pase, total que más da si en realidad no te incomodó.
Al día siguiente repites, despiertas, te levantas, te vistes... pero antes de salir agarras un chaleco- sí, nuevamente noté que el día está un tanto gris, que extraño, esas nubes no quieren soltar mi sol-, pero hoy extrañamente haz notado lo irregular del piso, por lo que te colocas un par de zapatos nuevos que sin previo aviso aparecieron en tu habitación- sí, totalmente extraño. Una que otra piedra decidió cruzarse en tu camino, creo que no las notaste, pasaste sobre ellas como parte del asfalto, como parte de la vida. Nuevamente lo ignoras, es sólo un detalle- antes solía disfrutar los detalles, esto sólo hacen que no me sienta yo.
Al día siguiente repites, despiertas, te levantas, te vistes... pero antes de salir agarras un chaleco, te pones el calzado, y esta vez... esta vez sólo te sientas sobre la cama y notas que no te percataste del hermoso sol que aquella mañana te sonreía, mucho menos sonreíste- oh no !.


En que momento te pasó todo eso- la gente me dice que es normal, debía pasar-, en qué momento si prometiste no dejar que pasara !. Olvidaste los colores del día, tomaste el hábito de olvidar los detalles, de ejecutar sin notar que el sol podía brillar.

Olvidaste vivir.


Está bien, puede que exagere, todo esto ha hecho que las cosas sean un tanto fáciles, un tanto menos dolorosas, y un tanto aburridas... es eso lo que me hace sentir miedo, dejar de lado la carrera, ser parte de aquellas máquinas que tantas veces vi ejecutar y ejecutar sin más, sin corazón, sin alma, sin vida !... no es lo que quiero, por más que sea parte de "lo normal".
No quiero sobrevivir, quiero siempre vivir.




Estás, cada mañana al despertar... no quiero olvidar que puede que un día no estés, más aun, no quiero que eso se vuelva normal.-