lunes, 22 de agosto de 2011

Lluvia.

Corres entre robustos árboles, imponentes...te pierdes entre ellos, te hacen sentir aun más diminuta de lo que ya te sabes, pero te encanta... y es que no sientes miedo, sabes que ocupan su fuerza para protegerte; sus hojas se desprenden y acarician tu piel mientras caen, y ya en la tierra protegen tus pies descalzos que se niegan a pisar con sutileza. Y es entonces cuando un gran estruendo sacude tu calma y te encuentras de frente con un viento frío que hiela cada parte de tu cuerpo débilmente cubierto; congela tus pensamientos, los sostiene por ti, te invita a dejarlos caer por un momento, destruirlos, olvidarles... porque más que pensamientos son memorias... memorias que debieron quedar perdidas en el ayer.
Y continuas corriendo, no quieres parar, y entre más recorres más se alejan tus pies de la tierra, pero te mantienes en ella... flotas mientras avanzas, ya no te preocupas de correr, tu cuerpo avanza a gran velocidad y te pierdes en un momento sostenido por ese trance, te pierdes, te encanta... no piensas, vives.
Y de un momento a otro te detienes, pones los pies en la tierra de lleno. Una pequeña gota ha tocado tu piel en trance, tu mente perdida, y la ha traído de vuelta... estás ahí de pie mirando al cielo, a esas fortalezas grises, suaves y llenas de respuestas.
Ves como cae, no haces nada para detenerla, no te molesta que te toquen, sabes que hay algo en ellas, algo más allá de ese brusco despertar... comienzan a invadir tu cuerpo, lo tocan, lo mojan, resbalan... y con ellas se va un trozo de pensamiento.
Gotas que tocan tu piel, han venido a darte alivio, al partir cargan con tus más grandes tormentos. Pensamientos densos, tan llenos de ayer y tan presentes como cualquier hoy, encuentran respuesta en un pequeño fenómeno que simplemente te invita a vivir aquel segundo que dura en tu vida  ... la gota cae, te toca, resbala, desaparece... la recordarás, vivirás ese momento, pero pronto ora nueva sensación ocupará ese lugar, y podrás nuevamente disfrutar de ese momento único. 
La gota no se detendrá, su deber es deleitarte con cada emoción, sabor, sentimiento, que pueda generar en ti, y luego darte la oportunidad de vivir aun más.
"Gotas que tocan tu piel, han venido a darte alivio,
al partir cargan con tus más grandes tormentos "

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